Vivir en un mundo donde el pez muere por la boca. Mirarlo detenidamente y mostrarle a mis amigos el anzuelo, que para algunos será la soledad, para otros el amor, mientras que yo siento que los dos son tan lo mismo. Pero cuidarlos, sea cual sea, del anzuelo, que nos mata por la boca, que nos arranca, que nos deja huérfanos del agua, que es nuestra propia alma, porque entonces, quién puebla ese universo?.
Y es que ahora que estoy volviendo, me pregunto quién nadaba cuando yo creía que respiraba.
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