El balcón daba al edificio de enfrente, poco cielo y una plaza, esa noche todas las luces se apagaron, y de cada ventana salían los vecinos maravillados, por fin movilizados.
Surgía desde cada ventana la señal de una vela.
En cada casa se elevaba una lucecita tan débil
pero igual bastaba para vencer a la sombra, siendo que éramos parte de ella...después de todo no somos tan distintos.
Y mientras miraba el índice de los cuentos me pregunté cuál elegiría en ese momentoSurgía desde cada ventana la señal de una vela.
En cada casa se elevaba una lucecita tan débil
pero igual bastaba para vencer a la sombra, siendo que éramos parte de ella...después de todo no somos tan distintos.
y cuál hubiese elegido algún tiempo atrás.
Entonces el teléfono sonó… pero esta vez siguió sonando.
Fue así que entendí, que el juego se desencadenaba
más allá de mi propia voluntad
y que era preciso
Interrumpir cualquier acción obvia,
destruir la causa y consecuencia,
pasar por abajo del puente,
Interrumpir cualquier acción obvia,
destruir la causa y consecuencia,
pasar por abajo del puente,
empezar por el final.
k
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