Un eclipse, un viaje y un escondite humano.

Una amiga me dijo la otra noche que tendría que darle más lugar a la luna, dedicarle un tiempo importante, y tenerla presente. Y anoche soñé con un eclipse y un viaje en colectivo, en el cual usaba la espalda de otro como escondite mientras alguien me acariciaba la mano y yo devolvía la caricia cargada.
Un eclipse, un viaje, y un escondite humano, algo entre nosotros, y aún así haber construido el puente de manos, aunque el tiempo y el espacio siguieran sin detenerse, sin detenerse.

Y a medida que pasa el tiempo me reconozco cada vez menos especial. Cuando era chica creía que había cosas  que sólo tocaban en mi, y eso me hacía sentir una soledad tremenda.
Ahora, en este momento en el que descubro que existen también en otros los paseos, la sensación de tantear en la oscuridad, el ciclo, un escalón, o el dolor de saberse/sabernos equivocados antes hoy o mañana , me doy cuenta de que no... a lo mejor no estamos tan solos
Una vez mas, de que no, no  somos tan distintos, ni siquiera a la abeja que sube por una ventana en dirección al sol, creyendo, realmente segura de estar más cerca, tan hermosa cuando cae y lo vuelve a intentar.

Una abeja dándole más lugar al sol.

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