Desde el balcón de Núñez escuché que enfrente la profesora les decía
''silence please'' y realmente es tan pequeño pero pensé que algún día será también
''decime algo por favor'', ya desde otros labios, claro desde alguna pena,
esas cosas que nadie puede imaginar,
porque detenerse en la chica que pasa fumando, en lo resuelto de por si, en lo que ha nacido en la respuesta, en la hija de la respuesta, no libra batallas y aunque en las nuestras no haya todavía armas, hubo fuego alguna vez, pero el dolor no lleva tu nombre ni el mío, no al menos hoy.
El cielo acá también es cielo...
pero yo te lo pregunto a vos
Y también fue batalla la carta en manos equivocadas, la más difícil cuando no se sabe contra qué se pelea, el misterio que conocés de pies a cabeza, y no se deja descifrar. Pero simplemente no podía caer en tus ojos y yo la quería salvar del cajón, de la inundación y del olvido, pero de eso no escapan siquiera las cartas.
Las mariposas son mariposas
en todos lados...
y esto también te lo pregunto a
vos.
Aunque a lo mejor en lo que está ya resuelto fluye el tiempo, como cuando llegás de madrugada y África te está esperando, o la vez que fue también una paloma muerta, o mi colchón ensangrentado, la marca del instante, de la luz, de la vida, y a pesar de que no hay mucho más, el amor.
Hace días pienso que a lo mejor tenías razón cuando hablabas de la ventana que se abría, pero quizás tendría que contarte,
contarte que es necesario que aprendas a ver en la oscuridad, porque es así, y si lo lográs, tan hermoso, que inmediatamente, ¿qué hice? ¿qué estoy haciendo? ¿qué me queda por hacer?,
como si hacer fuera una certeza
un hecho o una acción
tal cual nos dijeron.
''silence please'' y realmente es tan pequeño pero pensé que algún día será también
''decime algo por favor'', ya desde otros labios, claro desde alguna pena,
esas cosas que nadie puede imaginar,
porque detenerse en la chica que pasa fumando, en lo resuelto de por si, en lo que ha nacido en la respuesta, en la hija de la respuesta, no libra batallas y aunque en las nuestras no haya todavía armas, hubo fuego alguna vez, pero el dolor no lleva tu nombre ni el mío, no al menos hoy.
El cielo acá también es cielo...
pero yo te lo pregunto a vos
Y también fue batalla la carta en manos equivocadas, la más difícil cuando no se sabe contra qué se pelea, el misterio que conocés de pies a cabeza, y no se deja descifrar. Pero simplemente no podía caer en tus ojos y yo la quería salvar del cajón, de la inundación y del olvido, pero de eso no escapan siquiera las cartas.
Las mariposas son mariposas
en todos lados...
y esto también te lo pregunto a
vos.
Aunque a lo mejor en lo que está ya resuelto fluye el tiempo, como cuando llegás de madrugada y África te está esperando, o la vez que fue también una paloma muerta, o mi colchón ensangrentado, la marca del instante, de la luz, de la vida, y a pesar de que no hay mucho más, el amor.
Hace días pienso que a lo mejor tenías razón cuando hablabas de la ventana que se abría, pero quizás tendría que contarte,
contarte que es necesario que aprendas a ver en la oscuridad, porque es así, y si lo lográs, tan hermoso, que inmediatamente, ¿qué hice? ¿qué estoy haciendo? ¿qué me queda por hacer?,
como si hacer fuera una certeza
un hecho o una acción
tal cual nos dijeron.
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