Y si te ponés a escuchar, todavía llueve, y vos pensabas en la lluvia hace unos días. Lo sé porque uno siempre piensa en esas cosas, en las mismas cosas, en la primera vez que algo fue tan espontáneo que te hubiese gustado no perderlo jamás, o en las palabras exactas, esas sin retorno, como el humo a la boca, en alguna madrugada en el lago. Eso que a lo mejor fue como un sello de agua y frío para después necesitarnos.
Y también están las cosas en las que nunca pienso.
Pero no sé, como una música minimalista los recuerdos y los pensamientos se van desplazando, entonces así podés estar cada vez más lejos y ni hablar del tiempo...
A veces las cosas sólo pasan, como eso de la metáfora más vacía... (sigue lloviendo).
Hace unos meses, por ejemplo, me preguntaba si el amor no era más que un invento, porque un día se me ocurrió que todo era una farsa. Una sensación muy simple.
En una de las cartas que nunca entregué le decía a esta persona que me preguntaba cómo será estar tranquilo.
Una mujer y un hombre, decidieron separarse, y para despedirse eligieron la Muralla China. Se dieron el último beso en la mitad del camino y se fueron caminando en dirección contraria. Lo vi la otra vez en un video.
En una tarde de mucho calor en Neuquén hablaba de chocar con la nada, me parecía que arrepentirse era la nada.
Hay cosas que no me abandonan.
Ya estuve en un terremoto y en una inundación. También viví en una casa que tenía dos ventanas que daban a dos volcanes diferentes. En un edificio en el que se cayó el ascensor un par de veces y la terraza tuvo que ser clausurada.
Ahora me parece que no nos necesitamos, creo que el amor no es un invento, y que el lago pudo ser nuestro encuentro y nuestra Muralla China al mismo tiempo. Mirá si un día nos encontramos abajo del agua.
Y también están las cosas en las que nunca pienso.
Pero no sé, como una música minimalista los recuerdos y los pensamientos se van desplazando, entonces así podés estar cada vez más lejos y ni hablar del tiempo...
A veces las cosas sólo pasan, como eso de la metáfora más vacía... (sigue lloviendo).
Hace unos meses, por ejemplo, me preguntaba si el amor no era más que un invento, porque un día se me ocurrió que todo era una farsa. Una sensación muy simple.
En una de las cartas que nunca entregué le decía a esta persona que me preguntaba cómo será estar tranquilo.
Una mujer y un hombre, decidieron separarse, y para despedirse eligieron la Muralla China. Se dieron el último beso en la mitad del camino y se fueron caminando en dirección contraria. Lo vi la otra vez en un video.
En una tarde de mucho calor en Neuquén hablaba de chocar con la nada, me parecía que arrepentirse era la nada.
Hay cosas que no me abandonan.
Ya estuve en un terremoto y en una inundación. También viví en una casa que tenía dos ventanas que daban a dos volcanes diferentes. En un edificio en el que se cayó el ascensor un par de veces y la terraza tuvo que ser clausurada.
Ahora me parece que no nos necesitamos, creo que el amor no es un invento, y que el lago pudo ser nuestro encuentro y nuestra Muralla China al mismo tiempo. Mirá si un día nos encontramos abajo del agua.
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