Dos veces cae el mate y parece un mundo inventado,
siendo que lo único que  abraza es la humedad y una voz lejana sin rostro, tan preferiblemente lejos.
No se puede vivir siempre así, pero por ahora se está bien, con el corazón en stand by, dejándolo descansar.


Yo querría la libertad, poder hablar del engaño de creer saber quién soy, querría sentir que mi vida no está ya vivida mucho antes que yo.
Y me gustaría terminar con los jueces de lo que siento, y de lo que creo cuando me atrevo a creer.



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