Uno

La calle sigue caminando en su eterno reflejo ensimismado, ofreciendo siempre de todo a nadie,ya sea abril, ya sea de noche, o el simulacro de alguna estación... los 27 grados en pleno otoño, después de tanta tormenta que no curó ni limpió, un poco de sol. Sin palabras para eso.

Simplemente podríamos ir por un tiempo así, rompiendo espejos, tropezando con nosotros mismos,  haciéndonos caer, y después pedirnos perdón y entonces si, ayudarnos a levantarnos, siempre con nuestros propios brazos,  hasta que un día volvamos a creer en el cielo, pero ya no más en el reflejo, porque a veces es como una paloma que viene desde afuera con mensajes para cualquiera y el error es pensar que eso, eso es lo único que tenemos.
A lo mejor sí algún día podrá ser vernos y encontrar algo de universo, de estrellas o mar adentro. Pero ya sin principio ni fin, sin el reflejador ni el reflejado, ser agua o nube con su desafío inseparable.
Pero después y a pesar de todo,  volver a creer en llegar a tocar el alma, porque es posible que haya mas, y esto por no decir que es imposible que no haya nada.

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