Pensar, pensar (y sentir, sentir?) que todo esto depende de un sólo haz de luz, y cómo luchar contra la impotencia, queriendo que la encrucijada no sea tan sórdida y mortal.
Cómo no inventarse (esa línea tan delgada y peligrosa que separa al invento de lo auténtico) una pirámide en medio de tanto desierto, no digo las flores ni el oasis, digo la arena, la ebriedad, el camino que me lleva a conocerte aún cuando te sospecho.
Y si pienso (y sentir?) que estamos acá, haciendo lo imposible por conducirnos a yo no sé bien dónde. Y si pienso (y si siento?) que no hay camino para nosotros, que se marca de a poco en el tiempo, en el alma y en el cuerpo, pero sobre todo en el alma, la huella de algo más grande...

Como esa ola que rompió justo en tus pies
La lluvia, y otra vez el agua... otra vez el agua

Fue como una esfera sutil y diáfana la que me llevó a desconocerme, a destruir, a levantar el cerco y a ver si entra la libertad. Una vez más y a partir de acá buscarme, llegar a estar frente a mi, como aquel sueño en el que me besé como nunca nadie me besó y mejor, mucho mejor, no olvidar.

Ojalá yo también tenga siete vidas, siete oportunidades de explotar y encender el brillo apagado.

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